Piedra Laja- Genoy Nariño

sábado, 27 de febrero de 2010

DULCES Y MAS DULCES

DULCES Y MAS DULCES
Cómo es de grato, tener memoria gustativa y olfativa, éstas resultan ser más poderosas que todas las demás, guardo en mi paladar el sabor de esas navidades, cálidas llenas de gente, de comida y gracias a mi papá todo en abundancia, hasta abundancia de hijos, éramos nueve hermanos, todos con gustos y temperamentos muy diferentes, aliados de dos en dos y de tres, dependiendo de las edades y la clase de pilatunas por hacer, de todas formas en esas temporadas había una mayor complicidad entre todos, por aquello del espíritu navideño, hechizo que se deshacía al finalizar carnavales. Pero déjenme contarles cómo era ese mes; teníamos en el comedor un mueble de alacena de pared a pared el que se llenaba de colores dulces. En recipientes de cristal, un conjunto de exquisitos aromas se confundían y envolvían el ambiente en un arcoíris de olores y sabores que invitaban a pasar el dedo para darle una “probadita” sin tener que recurrir al plato y a la “cucharilla”. Las mujeres participábamos de la elaboración, las mayores al mando en el fogón y las menores pelando, despulpando y probando de tanto en tanto. El dulce que más me gustaba era el de tomate, su sabor entre dulzón y ácido me provocaba la misma sensación que nos da el ver escurrir un limón, (a que se les hizo agua la boca no?), para que no se queden con las ganas les explicaré como se hace. Se compran tomates de árbol (del común); como el sabor de la cascara es amargo, es necesario ponerlos en agua caliente hasta que su cáscara reviente, se los retira del fuego y se los pela, teniendo cuidado de no cortarle la colita del fruto, aparte, se hace un almíbar con azúcar y clavo de olor y se pone a calar el tomate; se retira del fuego cuando el sabor del almíbar se haya fusionado con la acidez del tomate y se torne un poco espeso, pruébenlo…es delicioso. A esta preparación la acompañaban los dulces de guayaba, chilacuán ( o papayuela), de mora, de leche, de leche cortada, de brevas, de papaya (era el que menos me hacía gracia) entre otros. Mi papá, que gustaba caminar con las manos atrás, pasaba por el comedor y cual gato relamiéndose los bigotes, miraba con satisfacción el poder proporcionarnos tales manjares. Llegada la hora del almuerzo, el jefe del hogar presidía la enorme mesa, su puesto era diferente, tenía brazos, era una especie de trono, a un lado mi mami y distribuidos a los lados todos nosotros, había un puesto reservado para el hermano mayor, que era el otro extremo de la mesa, era como un derecho, si alguien atinaba a sentarse en ese lugar, sin mediar palabra, había que retirarse a la llegada del rango superior.
Un gran vaso de champus con mucho mote, piña y lulo servía de entrada al plato fuerte, teníamos cucharitas especiales de mango largo para poder alcanzar hasta el último rincón del vaso, y al terminar, un plato con “toooodos” los dulces cerraba con broche de oro el almuerzo, nadie podía retirarse de la mesa hasta que el último terminara, en tanto eso sucedía y mientras los grandes hablaban de la oferta y la demanda, la economía, la política y los vecinos; mi hermana menor y yo jugábamos debajo de la mesa (hecho que según cuentan mis hermanos, también lo hacían cuando niños), molestándoles los pies a todos; hasta que un gran golpe en la cabeza contra la mesa, nos anunció que ya estábamos grandes para andar en esos juegos de niñas……

sábado, 20 de febrero de 2010

FRESAS A LA RENIXCO

FRESAS A LA RENIXCO
Hoy, quiero acompañar mi relato con una deliciosa y calentita aromática de fresa, o si lo prefieren llamar a la preparación té de fresa, una de mis frutas preferidas, una vez que lo preparen, se sientan conmigo a leer lo que tengo que contarles; los ingredientes son sencillos: fresas, canela, clavo de olor, azúcar, agua y si desean un poquito de vino dulce. Se dice que la fresa (y la frambuesa) son de las pocas frutas que se pueden comer en las noches por aquello que las frutas para el organismo son, en la mañana oro, a medio día plata y en la noche, lata. Bueno, manos a la obra. Toman una porción de las fresas, las lavan (con abundante agua y un poco de bicarbonato, este ayuda a la desinfección de la fruta) le quitan las hojitas y la parten en rodajas pequeñas, las llevan al fuego con el vino, azúcar, clavo de olor y canela (los que no toman vino pueden agregar cualquier licor, es para realzar el sabor de la fruta, al final la porción de alcohol se reduce y evapora), deben estar pendientes porque cuando hierve puede rebosar el recipiente, en ese momento se reduce el fuego hasta que se convierta en un delicioso y aromático melado, (ojo! Que no necesitamos que se caramelice). Hecho este paso, reservamos y tomamos la otra porción de fresas, la licuamos con suficiente agua, cernimos y llevamos al fuego, no es necesario hervir demasiado. Preparemos la taza que nos va a acompañar en esta tarde, vertemos el agua de fresas calentita y la endulzamos con el melado que preparamos, así, nos queda una sencilla y nueva forma de degustar un té con trocitos de fruta dulce. Al calor de la preparación, vienen a mi memoria los sabores y aromas de los dulces en navidad, cómo eran de emocionantes las vísperas de estas fechas, mi papá mandaba a comprar toda clase de frutas frescas al mercado para los dulces y el maíz para el champus, todo se movilizaba en la casa, porque también se llevaba gallinas, que las amarraban al madero del molino del patio de la casa, al que yo no sé por qué razón llamábamos huerto, si era de cemento y nunca se sembró nada. De las gallinas nos encargábamos mi hermana menor y yo, y terminábamos encariñándonos con las benditas, liberándolas de su yugo y haciéndoles cama para que su corto peregrinar por estas tierras sea menos doloroso. Pero el final era el mismo, no éramos lo suficientemente valientes para presenciar el sacrificio, pero estábamos prestas al desplume, era todo como un ritual. Las empleadas se encargaban de literalmente “torcerles en cuello” a las desventuradas y con mis hermanos en medio de una gran cocina que adornaba nuestra casa paterna, cogíamos palco alrededor de un “platón” (plateado) en el que se ponían las gallinitas dando su última exhalación, era en ese momento cuando del fogón dos ollas de agua hirviendo bañaban el plumaje de las sacrificadas aves y se continuaba pluma a pluma hasta quedar “in-pudorosamente” peladas. Seguíamos minuciosamente todo el proceso y casi nos daba la medianoche. Cuando terminaba, todos abrazábamos la cobija que nos había servido de abrigo en la dura faena y subíamos a las habitaciones, bostezando y pensando en el rico pollo que nos esperaba al otro día. Lo de los dulces se los cuento en otra oportunidad, porque con tanta comida ya me dio hambrecita a ustedes no?

martes, 16 de febrero de 2010

MI AMADA CIUDAD DE PASTO

MI AMADA CIUDAD DE PASTO


Antes de continuar con la historia de mi vida, quiero hacer un paréntesis para contarles otro cuento, que espero me ayuden a complementar, cada uno de ustedes con sus propias experiencias y recuerdos que alimenten éste, por así llamarlo, homenaje a mi ciudad…
Hace algunos días una amiga de la infancia me envió un correo con unas fabulosas estampas de lugares hermosos de Bogotá comparándolos con los mejores sitios de Francia, Londres, Tokio y muchos más, llenos de luces y colores que hacen que tu alocada compañera llamada mente vuele en las alas de la imaginación y salte entre los colores y los paisajes de nuestra capital.



Pero mi espíritu provinciano, aquel que me ha permitido disfrutar cada día en mi pequeña pero amada ciudad de Pasto, logró una vez más que los recuerdos de cosas, personas y lugares tomaran un nuevo significado, con más colorido y mas calidez por lo que cada una de ellas representan, son los momentos sencillos de la vida los que dan el verdadero sentido a nuestro caminar como , el calor de nuestra gente, los hermosos paisajes, la calma de un domingo en las calles, los chupones del Juanito (hoy, labor heredada por su hijo Jaime, debido a quebrantos de salud del padre), el merengón del parque infantil, los cuyes de la 40, los mercados de ojo al centro comercial valle de Atríz y Sebastian, el hornado de Bomboná, los conciertos del banco de la República, las bellísimas melodías del Maestro Pazos en la sala de Música, el teatro Aleph, la aromática de frutas y hojitas de hierbabuena en la catedral, el tieeeeeempooooooo y espectadoooooooorrr los domingos en la mañana, el grupo celeste con su música de planchar, el volcán galeras, el rico frio que lte obliga a querer estar abrigadito entre dos, las allullas del obrero y las Américas, mi familia, mi hermosa y gran familia y todos mis amigos; todas estas cosas y muchísimas más, hacen que yo prefiera a Pasto por encima de cualquiera otra ciudad...Como verán, hay muchas otras cosas que se me escapan, las que espero en sus comentarios me ayuden a recordar….

domingo, 7 de febrero de 2010

Y DE LA MUSICA QUÉ!!!
Retomando mi relato, entré a estudiar, recuerdo que me compraron una gabardina hermosa con muchos bolsillos y gran cinturon, completando el ajuar de un invierno Londinense, una sombrilla rosada, ambas cosas eran más grandes que yo, sin embargo orgullosa y ansiosa como estaba, llegué al colegio y en medio de todos los niños, en la fila me sentí sola, y tan miedosa, que llorando corrí a los brazos de mi mami por supuesto, no quería quedarme, fue entonces que una "bellisima" profesora, de la cual aun tengo el rostro grabado en mi mente, me arrebato de los brazos de mi mamá y me tranquilizó, pero no me dejó en mi puesto, me tuvo en sus brazos todo el tiempo para que no llorara más; se llamaba Ana Lucia, estuvo dos días más conmigo y después ya nunca la volví a ver, creo que salió del colegio, o quizá fue un ángel que me acompañó hasta que me calmara. Al contrario de ella, mi directora de grupo era una maestra terrible, se llamaba Josefina y me castigaba mucho, de muy “malas pulgas” con todos, le temíamos más que al “mismísimo coco”, cuando la veía, me antojaba a las brujas de los cuentos que tanto disfrutaba leer, tenía uñas largas y afiladas, y al igual que la señorita Ana Lucía, su rostro, sus uñas y sus reglazos me acompañan hasta ahora en mis recuerdos. Debí ser muy inquieta para que ella se ensañara con mis pequeñas manitos
Pero no todo fue malo, pasé momentos muy bonitos también, sobre todo con la música, me llevaban a cantar a todo acto del colegio tanto de primaria como de bachillerato, amenizaba cuanto evento se daba en el colegio, me acompañaba siempre con su guitarra un dulce profesor, un hombre alto de rostro bondadoso vistiendo siempre un traje gris, nunca supe si era el mismo traje o es que tenía muchos trajes grises. El público grande o pequeño nunca fue un problema, creo que me acostumbré al público porque desde muy niña mi papá me llevaba a las reuniones de los clubes sociales a los que él pertenecía y yo hacía las delicias de los asociados y sus familias, el Maestro Jorge Villamil tenía en mí, a una de las mayores intérpretes de su tema “Los Guaduales”, que en ese entonces ya lo entonaba como se cantan los vallenatos de hoy en día “con sentimiento compadre” tal era la destreza infantil que podía combinar fácilmente la guabina (de los guaduales) y terminar cual cosaco bailando kasachok con inclinada y alzada de pierna. Al bailar, la sangre campesina ucraniana y rusa (me imagino que de algunos seres de mis vidas pasadas) se apoderaba de mi menudo cuerpo y entre aplausos y vivas, al terminar, corría sonriente a sentarme en las piernas de mi papá muy satisfecha por la labor cumplida. Bellos momentos vividos en un hogar muy hermoso, compartíamos mucho en familia aunque no les miento que cierto temor a mi papá hizo que mi espíritu aventurero se aplacara un poco. Mi padre, un hombre maravillosamente estricto, y cariñoso, implacable en sus castigos y decisiones, honesto, caballero, elegante, de una inteligencia superior a la normal, de ahí mi gran reto por no poder llenar sus expectativas de superación, él decía que con mi inteligencia yo no podía ser solo la mejor, sino la mejor entre las mejores. A veces pienso que lo decepcioné, siempre fuí buena en lo que hice, pero creo que nunca pude ser lo que él quería de mi, pese a ello siempre sentí su gran amor a mi lado. No he vuelto a conocer a un hombre como él. ¡Cómo lo extraño! Nunca fue ni mi amigo, ni mi confidente, ni tan siquiera mi hombre de confianza, pero fue un excelente padre, certero en sus conceptos y opiniones. Hoy por hoy, reconozco que los castigos de otrora, sus regaños, sus consejos y sermones, me formaron con un gran carácter, capaz de sobrevivirme y sobrevivir a la actual educación y formación de mi adorada hija…..

domingo, 31 de enero de 2010

MIS PRIMEROS PASOS POR LA IMAGINACION

Entre otras de las cosas que a partir de la creación de esta página recuerdo, es: que la música y la lectura siempre han acompañado momentos muy importantes en mi vida, me encantaba cantar y leer, mi hermano me enseñó a leer en casa, antes de entrar al colegio, (en ese entonces mi hermano aún era dulce y paciente) dado mi afán por tomar libros de la gran biblioteca de mi padre, llenaba cuadernos y cuadernos de rayas y garabatos pensando que al seguir los trazos de mis hermanos haciendo sus tareas, me saldría alguna espectacular novela que llenaría de orgullo a mis padres cuando llegaran del trabajo.


Pero nunca fueron más que eso, rayas y garabatos, me parece ahora que esa es la razón por la que me fue tan fácil aprender a escribir y a leer de corrido. Recuerdo con claridad y aun guardo la sensación aquella del día en que pude leer oraciones seguidas, no se los puedo describir con palabras de ese momento. Hoy comprendo, que lo que sentí, fue un gran amor por mi y un inmenso orgullo cuando lo logré con tanta facilidad, y creí una vez más que el mundo estaría a mis pies. Fue fabuloso, siento que es de las mejores cosas que hice de niña, leía todo: los carteles de la calle, las palabras de plaza sésamo, las escribía y las repetía, escribí todas las letras de las canciones que me gustaban. Hasta dónde llegaría mi ingenuidad, que mi amiga imaginaria no era ni una princesa de cuento, ni un hada, ni Peter Pan en busca de un nunca jamás; era nada menos y nada más que una monja, rectora del colegio de una de mis hermanas mayores, personaje a quien le mostraba mis progresos literarios…”mi mamá me mima”…mi mamá me ama”; ansiosa esperaba a que el día termine para contarle a mis padres cómo había sido mi día con la supuesta monja, inventando historias y palabras que por supuesto nadie desmentía, de ahí creo que viene mi gran imaginación y mi deseo de vivir la vida bajo un sueño; con el cuaderno bajo el brazo, (era un cuaderno de rayas con la pasta verde claro, el horario en un lado y las tablas de multiplicar por el otro) esperaba a que mi papá llegara a guardar el carro al llegar de trabajar y el gran paseo en día ordinario, era subirnos ese minúsculo espacio de tiempo hasta que el carro quedara protegido en el garaje y en solo ese corto lapso de tiempo con un chorro inagotable de palabras, les contaba un montón de historias unas ciertas y otras creadas. Lo gracioso de esta parte de mi historia, es que mi mamá al ver el interés por la monjita aquella, un día me llevó a conocerla, creo que mi mente bloqueó ese momento, no recuerdo absolutamente nada de ella, lo único que se, es que a partir de ese día, nunca más tuve amigos imaginarios ...o quizá... tal...vez...maduré.

Lo de la música es otro cuento que me lo reservo para otro día, les parece?

lunes, 18 de enero de 2010

DE AQUELLOS DIAS.....

DE AQUELLOS DIAS….
Una vez más se apodera de mí la musa inspiradora de mi destino y me lleva a caminos ya recorridos, pisadas, huellas, dolores, alegrías y algunas que otras sinrazones. Sin saber cómo ni por qué he decidido continuar con esta tarea que de una u otra forma me sirve de catarsis para las melancolías que aun guarda mi corazón, o quizá podamos llamarlas añoranzas, añoranzas de mi niñez, de la felicidad que da esta gran irresponsabilidad, recuerdo, cuando era niña y tenía algún examen en el colegio para el cual no me había preparado, para mis adentros envidiaba cómo era de fácil la vida de mi papito y de mi mami, porque ellos llegaban de sus respectivos trabajos a la hora del almuerzo y después de degustar suculentas viandas se recostaban los consabidos cinco minutos, no sin antes caminar alrededor de la cuadra (vieja costumbre de mi papa) otros tantos minutos, ellos, solo tendrían que volver a su trabajo y no preocuparse por nada. En cambio yo, pobre estudiante sacrificada por el saber, después de una larga jornada en el colegio (antes se estudiaba en la mañana y en la tarde) llenando mi mente de más de diez materias en un año escolar, confundiendo a Vasco Núñez de Balboa a quien lo hacía subido en rocinante, llevando mirra y oro a Herodes para que no tome represalias contra los moros quienes eran enemigos acérrimos de los hunos, que en ese entonces, pensaba yo, que fueron nuestros primeros pobladores (por aquello de hunos, suponía que después de ellos vendrían los “hotros”). Acabada de llegar del tortuoso camino de la sapiencia y luego de tomar un cafecito con pan de ombligo y nata, (el ombligo del pan, nos peleábamos con mi hermana por guardarlo de regalo para mi mami) había que seguir estudiando para la prueba del otro día y no contentos con eso, en el colegio exigían que se firmara la libreta de deberes después de haber recitado de memoria toda la lección; como dice la poesía aquella “….que duro es tener siete años…más me valieran veinte” . A pesar de mi corta edad, sabía que mis padres llegaban cansados de trabajar (muy considerada yo) y para no molestarles, esperaba que el sueño y el cansancio aletargara su entendimiento y les llevaba a firmar la libreta, asegurando de manera vehemente el cumplimiento del deber, de tal modo que no había necesidad de incurrir en desconfianzas inútiles y pérdidas de tiempo, en tomadas de lección. Así pues, terminaba mi jornada pensando en el día en que no tenga que preocuparme por darle lecciones ni rendirle tareas a nadie. Ya se podrán imaginar cuán lejos estaba de ser sencilla la vida de mis padres; y hoy, al terminar el día, veo con la misma envidia de entonces, aquella “feliz irresponsabilidad” -que les menciono al principio de este cuento- con la que mi hija se despide de mi, con un gran beso y gran abrazo esperando al otro día encontrar su desayuno con pancito de ombligo pero sin nata, porque la nata engorda…….

miércoles, 13 de enero de 2010

SEGUUUUUDIIITAAAAAAA

Para hacer el cuento corto (como dice mi mami después de dos horas de habernos contado con lujo de detalle alguna película), voy a continuar con la novela (esto se está poniendo al estilo mil y una noches remasterizado)…en qué quedamos? Ah si, les decía, que visto lo visto, hoy no parece tan importante, pero en ese momento el asunto pintaba muy, muy grave; sobre todo porque el protagonista de esta novela siguió su rumbo tranquilamente para Cali, en tanto yo, hecha la enamorada, estaba sola, de noche, sin un real, y con el susto de llegar a casa. Por supuesto cuando llegué me toco pedir asilo político donde una de mis hermanas porque el antagonista (léase mi padre) así se le llama al que hace de malo en la novela cierto? Cumpliendo su papel de educador me cerró las puertas de su corazón durante una semana por esa gran desobediencia, tiempo durante el cual una serie de mediadores en el conflicto (léase hermanos) a través de conversaciones y diálogos lograron un acuerdo de paz, tras la promesa entre golpes de pecho y rasgado de vestiduras, que mi padre, mandara a matar el mejor becerro y recibiera en su seno a la hija que estaba perdida. Bueno… bueno no fue tanto así, de todas formas creo que después del susto aprendí una gran lección ya no recuerdo cuál, pero lección al fin.

Este tipo de situaciones son las que en un momento dado marcan una etapa importante en nuestras vidas, lastimosamente ninguno de estos disgustos que les dimos a nuestros padres pueden ser ya remediados, lo importante como me dijo un día mi mami al respecto de este tema, es que hoy tengamos la conciencia de aceptar esos errores pasados y ojalá perdonarnos a nosotros mismos que resultamos siendo nuestros peores jueces.

Esta temática está tomando visos muy trascendentales, así que creo mejor dejar e irnos a otro recuerdo, pero eso no sucederá sino hasta la próxima vez, que me atropellen uno de esos arrebatos por escribir y escribir y escribir, aunque sea solo de mi vida…

sábado, 9 de enero de 2010

DESPEDIDA DE NOVELA

Muchas personas que conozco, dicen fastidiarse con las novelas, pero si hacemos una retrospección de nuestras vidas nos damos cuenta que más de un episodio podría formar parte de aquellos culebrones que tanto aborrecemos, bueno, lo único que haría falta es que nos den la noticia que somos hermanos (no reconocidos) de Bill Gates o quizá parientas de La “brillante” Paris Hilton, porque a excepto de que la limpiabotas o la cuidadora de carros resulta ser la única heredera de un Magnate (se le suma a esta ventaja económica, que el pobre viejecito es viudo) que en su lecho de muerte informa a su cuñada (muy mala ella), de la existencia de una “guagua” que dejó por ahí cuando la cordura no era su mejor amiga, el asunto resulta ser muy $$enriquecedor$$ para la protagonista…les decía que los novelones que suelen ser algunos eventos de nuestras vidas podrían llenar páginas y páginas de “Mujer casos de la vida real” o de “Historias de hombres solo para mujeres” y con ellas alimentar a sus hijitos aquellos que participaron en el reality de “protagonistas de novela” que para estas épocas ya deben tener familia. Sin ir más lejos…recuerdo… que cuando era universitaria, tuve el desatino (según mi padre) de enamorarme de un pizco (palabra muy usada por mi papá, para referirse a alguien que no le agradaba) que estudiaba medicina en Cali (cuando entremos mas en confianza les contare acerca de este pizco) el sentimiento era tan grande que el momento de la despedida era por demás “tortuoso para el alma”, entre llantos y sollozos (como en novela) se juntaban nuestros dedos en la ventana del bus que alejaba a mi amor de mi lado, no les miento, ni exagero era muy triste ver esas escenas, pero un día, uno de aquellos de tantas despedidas, mi amado me pidió que lo acompañe hasta “chachagüi” y que desde ahí me regrese a mi casa - para los que no conocen, chachagüi es un pueblito a 25 minutos de mi ciudad – (recuérdenme en un futuro contarles acerca de este sitio de veraneo con mis primos) así, la separación sería menos dura, obviamente el trayecto se hizo cortísimo, por lo tanto me dijo que mejor lo acompañe un poco más allá y cada vez mas allá y mas allá…hasta que llegamos al Bordo (Cauca), fue entonces cuando reaccioné, sobretodo porque ya estaba oscuro, no tenía plata suficiente para regresarme, no había bus de regreso sino hasta media noche, y lo peor de todo es que nadie sabía dónde estaba (ni remotamente se mencionaba un celular por ese entonces)…quieren saber que paso? -creo que me alargué demasiado en mi cuento de hoy- ….mejor continúo mañana….

viernes, 8 de enero de 2010

NO HABLEMOS DE POLITICA

A las claras se ve que no soy una experta en estos menesteres, pero los enormes deseos de expresarme a través de las palabras, me impulsan a seguir adelante e irles desvelando poco a poco ciertos apartes de esa cotidianidad que si no se la cuenta se pierde entre la neblina de los recuerdos que no quieren ser recordados y de algunos otros olvidos que ya quieren ser olvidados…..

Se preguntarán cuál es el objetivo de esta página?....me hago la misma pregunta, sencillamente espero descubrirlo a medida que vayamos avanzando en el proceso de esta construcción, por lo pronto, lo único que sé, es que quiero compartir; compartir palabras, vivencias, sentimientos emociones, momentos, música, en fin, dejémonos llevar…..

Mi historia comienza desde antes que yo naciera, porque mi historia no soy yo, mi historia es la gente y los espacios que serán mi entorno, mi ciudad, como dice la canción…esa “pequeña ciudad” con muy pocas calles pavimentadas y grandes extensiones de “potreros” alrededor de las casas. No me voy a remontar a las intenciones del ilustre capitán Lorenzo de Aldana, que dicho sea de paso, nunca entendí cómo es ese asunto que se fundó en un sitio y después, así, sin más, se trasladó la dichosa fundación a otro lado….bueno ese será tema para una próxima narración o quizá algún seguidor me ilustre al respecto pero sin tanto “recoveco” histórico.... y hablando del pasado, decía mi abuelito que en aquellos tiempos (les recuerdo que aun no nacía) la situación política era un tanto complicada con el asunto de los colores políticos….que si rojo….que si azul…claro está que escuchando los cuentos de los liberales dicen que los godos les daban palo cuando tenían oportunidad, las otras versiones, no son más favorables para los azules, quienes también afirman que esos liberales eran “de cuidado”; lo que yo creo, es que antes, sí se tomaba un poco más en serio la orientación política tal como lo expresaba nuestro amigo el protagonista (se me escapa el nombre de este personaje) del libro “Don Simeón Torrente ha dejado de deber” al contrario de las convicciones de (no todos) algunos de nuestros políticos de turno, como bien lo dijo un “copartidario” al calor de una mesa familiar en la entrega de mando de un corregidor amigo, al preguntarle por qué ahora estaba en otro grupo político, éste contestó, “amigos queridos no es que cambiemos de partido, lo que pasa es que la política es dinámica”, realmente no sé a qué tipo de dinamismo se refería, en ese momento decidí continuar saboreando el exquisito conejito que a gritos pedía que deje a un lado la politiquería y más bien dinamice mis sentidos del gusto….cerremos el libro por hoy….

jueves, 7 de enero de 2010

UN DIA SIN TITULO

La verdad es que he comprendido la razón de ser de esta página, al parecer se convertirá en un diario personal (no muy personal) compartido, y por qué compartido? porque quiero que sea de todos mis amigos y tambien de aquellos que no lo son, con sus aportes, ideas, opiniones, criticas, y todo aquello que sirva para alimentar esta historia...que desde hoy, sera mi historia...su historia...nuestra historia.....esten pendientes......

miércoles, 6 de enero de 2010

DE PRUEBA

BUENO.....PROBANDO PROBANDO...UNO...DOS...TRES....ME ESCUCHAN?....Parece ser que hay excelente acústica, porque escucho retumbar mis pensamientos e ideas en el gran recinto de mi cabeza, al menos parece haber un muy buen retorno de sonido.
...Incursionando en estas áreas de la tecnología y a petición del público, voy a tratar de compartir apartes de la aventura que considero, fué, es y será mi vida por estas dimensiones, asi que no se pierdan la proxima edición. entre tanto veo cúal es el manejo de este medio de comunicación para optimizar nuestro contacto...hasta la próxima...